Cataratas congénitas, ¿de qué se trata?

En un artículo anterior definimos qué son las cataratas. Recordemos que esta patología se caracteriza porque el cristalino del ojo ha perdido su transparencia y adquiere un color grisáceo o blanco. Cuando hay cataratas, el paciente no puede ver con claridad.

¿Y qué pasa cuando alguien nace con cataratas? Pues bien, cuando esto ocurre estamos frente a lo que llamamos cataratas congénitas, en la que la opacidad del cristalino está desde que el infante nace.

Las cataratas congénitas son una condición importante para el aparecimiento de otras enfermedades como la ambliopía (llamado coloquialmente como ojo vago), el estrabismo (cuando los ojos no están alineados) y nistagmus (una especie de movimiento involuntario de los ojos).

Existen cuatro tipos de cataratas congénitas:

  1. Polares anteriores. Se hallan en la parte frontal del lente ocular.
  2. Polares posteriores. Se encuentran en la parte posterior del lente ocular.
  3. Nucleares. Se hallan en la parte central del lente. Son muy comunes.
  4. Cerúleo. Aparecen en los dos ojos y se ven como dos puntos azules en el lente ocular.

Algunos datos de las cataratas congénitas

Un estudio revela que entre los casos de ceguera infantil, las cataratas congénitas ocupan entre el 10 y 30% de los casos. En Latinoamérica, alrededor de 1 de cada 200-300 nacimientos anuales presentan casos de cataratas congénitas; representa, además, hasta el 20% de las causas de ceguera en la región.

Síntomas y causas de las cataratas congénitas

Cuando el infante presenta cataratas congénitas, la pupila del ojo tiene un aspecto grisáceo e incluso blanco. Esto hace que el bebé no pueda ver por el ojo que tiene comprometido con la catarata congénita.

Al ocurrir esto, el bebé no podrá desarrollar el trabajo cerebral-ocular necesario para estos primeros años, que facilitan una normal visión y que se controlen los movimientos oculares. Si no se trata la catarata congénita, el desarrollo visual será defectuoso.

En cuanto a las causas, la catarata congénita presenta un sinnúmero de eventos que permiten su aparición. Algunas son:

  • Infecciones maternas durante el embarazo, entre las que se hallan sífilis, varicela, VIH, herpes, citomegalovirus, rubéola, toxoplasmosis, entre otros.
  • Herencia en alteraciones oculares o enfermedades sistémicas.
  • Infecciones poco tiempo después de nacer.
  • Nacimiento prematuro.

Tratamiento de las cataratas congénitas

El médico especialista deberá decidir cuál es el mejor tratamiento para las cataratas congénitas del paciente. En general, el tratamiento es quirúrgico cuando la opacidad es muy pronunciada.

Si el bebé presenta una opacidad parcial, que no afecte tanto la visión y que no se empeora con el tiempo, la intervención quirúrgica puede esperar e incluso prescindir de esta.

Las cataratas congénitas son más complejas de tratar quirúrgicamente que las cataratas en adultos. Esto se debe a la condición del niño, los tiempos de la operación, el proceso posquirúrgico y su cuidado, la técnica médica y la escogencia correcta de los lentes para los niños.

Si la catarata congénita requiere cirugía es porque la visión del bebé está afectada. En este caso, se requiere una cirugía en el menor tiempo posible; se estima que entre la sexta y octava semana luego del nacimiento es oportuno intervenir.

En la cirugía, el médico tratante reemplazará el cristalino opaco por un lente intraocular de plástico, lo que le permitirá al bebé desarrollar la visión. En algunos casos, es posible que, a medida de que el niño crezca, se requiera intervenir para retirar y reemplazar el lente intraocular por uno más apropiado.

En el posoperatorio, el bebé deberá usar gafas o parche ─de acuerdo con el caso específico de las cataratas congénitas─ para que el trabajo cerebral-ocular siga su ritmo natural.


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